Son pequeñas y parecen poca cosa, pero la fabricación de las puntas de los bolígrafos requiere una compleja tecnología que hasta ahora sólo dominaban potencias de la ingeniería como Alemania o Japón, por lo que China, tras años detrás del secreto, celebra como una hazaña haber descubierto cómo elaborarlas.
Una fabricante del norte de China, Taiyuan Iron & Steel (TISCO), anunció esta semana que, después de cinco años de trabajo, había logrado desarrollar unas bolitas -las que dan a los bolígrafos su nombre- tan buenas como las importadas, lo que se ha celebrado como los últimos avances en materia espacial o telecomunicaciones.
No es para menos si se tiene en cuenta que China es el mayor fabricante de bolígrafos, con 3.000 empresas dedicadas a esta actividad, pero que durante años ha tenido que importar esas puntas rodantes que dosifican y distribuyen la tinta en el papel.
Las puntas de bolígrafo extranjeras están patentadas, así que los fabricantes chinos se vieron obligados a gastar unos 17.000 millones de dólares anuales en importar estos diminutos componentes, lo que contribuyó al escaso margen de beneficio del sector.
China tiene una apabullante producción de 38.000 millones de unidades anuales, pero las marcas encargadas de su producción sólo obtenían 10 céntimos de yuan (un céntimo de dólar) de beneficio por cada uno, la vigésima parte de su precio en papelerías y tiendas.
Las dificultades del sector chino por poder sacar de la línea de producción un bolígrafo 100 por 100 nacional han sido durante años motivo de incomodidad e incluso de vergüenza para los líderes comunistas, hasta el punto de que hace un año el primer ministro, Li Keqiang, se lamentó públicamente de ello.

|Información. @globovision|

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