El incremento del salario mínimo vigente a partir del 1º del presente mes y anunciado el domingo por el presidente Nicolás Maduro es demagógico y no compensa la fuerte caída del poder de compra del ingreso integral compuesto por el sueldo y el bono de alimentación. 
“El aumento es pura demagogia. Tenemos cuatro años con ese método y la calidad de vida de la población se deteriora cada vez más”, aseguró José Antonio García, coordinador de la Unión Nacional de Trabajadores.
El dirigente destacó que el alza salarial es excluyente por su bajo impacto positivo sobre las escalas de sueldos en el sector privado. 
Pedro Arturo Moreno, secretario ejecutivo de la Confederación de Trabajadores de Venezuela, expresó que “el proceso de deterioro del ingreso del trabajador desde el año pasado ha sido bárbaro debido al alza de más de mil por ciento en los alimentos”. 
Recordó que dos tercios del ingreso (sueldo más bono alimentación) se van en comida, el renglón más golpeado por la inflación. “Ya basta que los asalariados sean los que carguen las consecuencias de las malas políticas económicas del gobierno que favorecen a los especuladores y los importadores”, indicó.
Moreno aclaró que “los aumentos salariales no son la causa de que se dispare la inflación sino una consecuencia, en la que el gobierno ocasionó el deterioro de la importancia del trabajo productivo en la economía venezolana”.
Fernando Barrientos, asesor laboral y profesor de Derecho del Trabajo de la Universidad Católica Andrés Bello, refirió que el incremento del salario mínimo “muestra la falta de criterio del gobierno” en la materia al no acompañar la medida con un ajuste macroeconómico que pasa por la modificación cambiaria. 
Sostuvo que actualmente casi todo los trabajadores ganan sueldo mínimo o un poco más. “Hace tres años, 60% de la población estaba en 1 o 2 salarios mínimos, hoy esa proporción es mayor”, advirtió.
Respecto a la afirmación de Maduro de llevar el desempleo a 4,5%, el experto indicó que esa meta es “totalmente irreal” en un país donde el aparato productivo opera a media máquina y hay una fuerte inflación y falta de inversión”.
Barrientos recalcó que una tasa de 4,5% de desocupación corresponde a países altamente industrializados y con economías muy fuertes. “El índice de desempleo de Alemania es 6% y eso que tiene pleno empleo y una inflación de un dígito”, expresó.
García destacó que los 4 aumentos de salario mínimo y del ticket alimentación ordenados por Maduro en 2016 no frenaron la inflación y dejaron a muchos trabajadores en la calle. “Solo en el sector terciario (comercio, servicios y transporte) se perdieron 600.000 puestos”, aseguró.
El sindicalista insistió que es urgente un plan productivo nacional en el que el gobierno debe dar el primer paso mediante la recuperación productiva de cientos de empresas (muchas de ellas de alimentos) nacionalizadas y la de actividad agrícola en millones de hectáreas de las tierras expropiadas.
Considera insuficiente el plan de crecimiento del empleo anunciado por el Ejecutivo dentro del cual, como informó el ministro de transporte, Ricardo Molina, contratarán 100.000 trabajadores en 2017 para el plan de mantenimiento vial. “Eso equivale a 17% de los puestos que se perdieron el año pasado”, dijo.
Moreno cuestionó la metodología usada por el Instituto Nacional de Estadística para determinar el desempleo en el país. Agregó que, según los cálculos de los asesores de la CTV, el indicador se ubica en 20% de la población económicamente activa (14 millones de trabajadores) lo cual revela 2,8 millones de desocupados. 

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