Las sentencias 155 y 156 de la Sala Constitucional, tomándose atribuciones que no la asigna la Constitución de 1999 ha herido de muerte nada mas y nada menos que la esencia de la República y de la democracia.

En Diciembre de 2015 una contundente mayoría de venezolanos le envía un inequívoco mensaje a quienes gobiernan el país y controlan la mayoría de los poderes públicos: Venezuela al elegir un parlamento mayoritariamente opositor, exige un cambio de rumbo.

El poder constituido desoye a la mayoría y se inclina por la triquiñuela. El TSJ arguye una supuesta ilegalidad de la elección de los diputados del estado Amazonas. Desde entonces e TSJ bloquea la labor del Poder Legislativo con una figura que proviene mas de la arbitrariedad que del pensamiento jurídico, el desacato. Bloquea leyes que intentan beneficiar a los sectores populares afectados por el deterioro de la situación económica, bloquea leyes que intentan rescatar la transparencia en la construcción y ejecución del Presupuesto Nacional, pero en esencia desconoce la voluntad de los electores al desconocer a quienes por mayoría calificada fueron electos para Legislar, controlar a los demás Poderes Públicos y representar políticamente la diversidad y la Democracia.

Mientras tanto la crisis económica se profundiza, la esperada estabilización de los precios del petroleo no ocurre y la escasez de alimentos y medicinas se agrava, los venezolanos conocen escenas de hambre y desesperación desconocidas en la historia reciente. El gobierno parece a la espera de financiamiento exterior, lo que requeriría del concurso del poder legislativo que el endeudamiento esté apegado a derecho. Las contradicciones en el seno de las fuerzas que respaldan al gobierno se agudizan, los mas humildes sufren frente a la incapacidad del gobierno de reponer la vida republicana.

La búsqueda de soluciones a la crisis lleva a la oposición por el camino constitucional del Referendum Revocatorio. Una vez mas una triquiñuela leguleya cierra las puertas a una salida que acuda a una consulta popular. En diciembre de 2016 se elude, sin argumento alguno, la consulta al pueblo y se suspenden las elecciones de gobernadores y legisladores regionales. Cuando se ha perdido la voluntad de las mayorías se acude a formulas autoritarias contrarias a la cultura republicana y a la Constitución.

Las sentencias 155 y 156 son los últimos y mas peligrosos zarpazos a la Constitución, la democracia y la vida Republicana. Un paso adicional en la ruptura del hilo constitucional, en definitiva un Golpe de Estado por etapas, en el que un Poder Público delegado (y electo sin tomar en consideración la norma constitucional) borra de un plumazo, y asume las funciones de un poder Público originado en el voto popular. Se trata de una temeridad que nos lleva a pasos firmes hacia la Dictadura. 

Aún mas peligroso nos parece el discurso de algunos voceros del partido de gobierno en el que, en la mas pura tradición totalitaria, divide a los venezolanos en patriotas y traidores a la patria. Nadie alienta invasiones extranjeras, y si alguien lo hace nos apresuraremos a condenarlo, como condenaríamos sin cortapisas la represión criminal o la detención arbitraria de diputados o dirigentes opositores.

La tentación totalitaria emana de la Sala Constitucional, todos los venezolanos, TODOS, estamos llamados a condenarla. Opositores y chavistas, obreros y campesinos, emprendedores y estudiantes, todo ciudadano de convicción democrática que acepta, la Constitución que esta siendo violada como regla de juego de la Democracia, tiene el deber de defenderla.

La Fuerza Armada Nacional también está llamada a preservarla legalidad abiertamente vulnerada, a reponer la concordia, que es la única forma de devolver a la gente la calidad de vida perdida.

Es el tiempo de la unidad del pueblo para proteger la democracia y los derechos de la gente a la libertad y la prosperidad. Que la acción del pueblo impida el surgimiento definitivo de una Dictadura del siglo XXI.

@avanzadaprogresista

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