Agua contaminada, con sabor y color a barro y con alto contenido de sal, es la presunta causa de las sucesivas muertes en niños menores de cinco años en la comunidad indígena de Cangrejito, municipio Antonio Díaz, parroquia Aniceto Lugo del estado Delta Amacuro, a una hora de la capital, Curiapo, lugar donde funciona un Centro de Diagnóstico Integral.
Abelkis Pildain, pescadora de la localidad, señala que las enfermedades que afectan a la población infantil indígena y adulto son “diarrea, vómitos, deshidratación y amibiasis son las que atacan a los waraos. En los últimos días, han fallecido niños recién nacidos”, asevera.
La comunidad Cangrejito, ubicada en la orilla del Océano Atlántico, no tiene acueducto ni una planta de tratamiento. “Por su cercanía al mar, el agua es barro en casi todo el periodo del año y salado en tiempo de verano”, describe Pildain.
“Lo más triste, la mayoría que mueren son los recién nacidos, parece que nacen sin defensas, sus organismos no soportan y fallecen a los pocos días de nacidos”, afirma.
Con una población aproximada de 1.200 habitantes, la comunidad no posee redes de aguas servidas. Los indígenas defecan directamente en el río, pero de allí mismo toman el agua para el consumo humano, lo que genera el círculo de contaminación y enfermedad.
Recientemente, la diputada Larissa González, de la Comisión Permanente de los Pueblos Indígenas, denunció en el Parlamento nacional la muerte de cinco niños waraos en menos de cinco días en Waranoko I, municipio Pedernales.
En Delta Amacuro, en todos los caseríos waraos, aproximadamente 35 mil indígenas de esta etnia consumen agua directa del río. Según la Organización indígena Kapé kapé, en un total de 220 caseríos indígenas sus habitantes consumen agua contaminada.

|Información. @elpitazotv|

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