El gobierno de Estados Unidos sancionó a ocho miembros del Tribunal Supremo de Venezuela, entre ellos su presidente Maikel Moreno, por quitarle todas las facultades a la Asamblea Nacional a principios de este año, una decisión que posteriormente revirtió debido al amplio rechazo internacional.
Las sanciones, confirmadas al Miami Herald y el Nuevo Herald por varias fuentes en Washington, serían las primeras impuestas por la administración de Donald Trump contra miembros de alto rango del gobierno de Venezuela que no son relacionadas a acusaciones de narcotráfico. Las penalidades tienen el propósito de seguir aislando al gobierno del mandatario Nicolás Maduro, que ha estado asediado por semanas de grandes protestas tras el colapso de la economía que ha dejado miles de venezolanos con hambre, pocos recursos y exhaustos.
La Oficina para el Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro incluyó a ocho miembros del Supremo este jueves en la lista de nacionales “especialmente designados” y personas bloqueadas: Moreno, Juan José Mendoza, Arcadio de Jesús Delgado, Gladys Gutiérrez, Carmen Zuleta de Merchán, Luis Fernando Damiani Bustillos, Lourdes Benicia Suárez Anderson y Calixto Ortega.
Hasta el momento la Casa Blanca no ha comentado oficialmente.
Más de 40 personas han fallecido en las últimas seis semanas durante protestas en donde cientos de miles de personas han abarrotado las calles de las principales ciudades de Venezuela.
El tribunal, compuesto casi en su totalidad por magistrados leales a Maduro, declaró en marzo que asumiría todas las funciones legislativas de la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, que fue declarada ilegítima después que el tribunal la declaró en desacato por no obedecer fallos anteriores de la alta corte.
Denunciado por la oposición y la comunidad internacional como un golpe antidemocrático, y bajo la aparente presión de Maduro, los magistrados se echaron atrás días más tarde.
“La dicen la Corte Suprema de Justicia, y está llena, literalmente, de marionetas [de Maduro] que hacen lo que les ordena”, dijo el senador republicano de Florida, Marco Rubio, en el pleno del Senado el miércoles, cuando exhortó a que Estados Unidos imponga más sanciones a Venezuela.
En Miami vive la mayor comunidad de inmigrantes venezolanos del país y se sabe que funcionarios venezolanos mantienen activos y viajan con frecuencia al sur de la Florida y a Orlando de vacaciones.
El jueves por la tarde, el presidente Donald Trump recibió al presidente colombiano Juan Manuel Santos en la Casa Blanca.
“Vamos a hablar de Venezuela”, dijo Trump. “Lo que está sucediendo en Venezuela es muy, muy triste”. Trump dijo que la situación en ese país era “una desgracia para la humanidad” y que trabajaría para “arreglarlo”.
A solicitud de Rubio, Trump y el vicepresidente Mike Pence se reunieron en febrero con Lilian Tintori, la esposa del líder opositor venezolano Leopoldo López, preso desde hace tres años.
Ese mismo mes, el Departamento del Tesoro sancionó al vicepresidente venezolano Tareck El Aissami, quien sigue siendo el funcionario venezolano de más alto rango objeto de sanciones. Tras una prolongada investigación, las autoridades federales identificaron a El Aissami como un jefe del narcotráfico y le congelaron activos a su principal colaborador, incluidas varias compañías registradas en Miami y un avión privado. El Aissami calificó de “mentira grotesca” las alegaciones de narcotráfico.
El mes pasado, el senador Bill Nelson, demócrata por la Florida, pidió al secretario de Estado, Rex Tillerson, que hiciera cumplir y, si fuera necesario, ampliara las sanciones contra el gobierno de Maduro después de los fallos de la Corte Suprema contra la Asamblea Nacional. La representante federal Ileana Ros-Lehtinen también pidió a Washington que sancione a jueces venezolanos por violaciones de derechos humanos y por encarcelar a personas por razones políticas.
Anteriormente este mes, Nelson y Rubio presentaron iniciativas de ley para ampliar el tipo de sanciones a Venezuela y aumentar la presión diplomática contra el gobierno de Caracas en todas las Américas.
El miércoles, Nikki Haley, embajadora de Estados Unidos ante la ONU, habló de Venezuela por primera vez durante una reunión a puertas cerradas del Consejo de Seguridad.

|Información. @elnuevoherald|

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