El periodista y dirigente vecinal de la parroquia Candelaria (Centro de Caracas), Carlos Julio Rojas, salía de hacer mercado el pasado jueves 6 de julio, cuando fue abordado por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) quienes se lo llevaron detenido sin orden de aprehensión.
Según los funcionarios, se encontraba diciendo improperios contra el gobierno de Nicolás Maduro e incitando a las personas a manifestarse. Entre quienes atestiguaron en su contra, se encuentra una persona a la que el comunicador denunció ante el Ministerio Público por acoso y amedrentamiento contra su persona, según declaró a Efecto Cocuyo, su abogada Elenis Rodríguez.
Se trata de un presunto miembro de un “colectivo”, según lo dicho por el periodista. Rojas ha denunciado que grupos de civiles armados, vinculados al gobierno de Nicolás Maduro, lo acusaban de ser promotor de actos terroristas en el municipio Libertador de Caracas. Además, como coordinador de la Asamblea de Ciudadanos de La Candelaria, Rojas se ha referido en varias oportunidades a los actos vandálicos, presuntamente perpetrados por funcionarios de cuerpos de seguridad y afectos al oficialismo.
“Es público, notorio y comunicacional, que los cuerpos de seguridad protegen a colectivos armados”, afirmó la abogada Rodríguez. Ella informó que Rojas estaría recluido en la Cárcel militar de Ramo Verde en el estado Miranda, puesto que el juez militar, aceptó la medida solicitada por la fiscalía castrense, que pidió que el comunicador permaneciera privado de libertad durante el juicio, por temor a que huyera. Se trata del primer periodista en ser juzgado por cargos militares.
La penalista informó para Efecto Cocuyo que Rojas fue presentado ante un tribunal militar el pasado lunes 10 de julio, y se le acusó de traición a la patria; contra la integridad, independencia y libertad de la nación; rebelión militar y sustracción de efectos pertenecientes a las Fuerzas Armadas.
Entre golpes, esposas y granadas 
La abogada denunció que al comunicador “le sembraron” 5 granadas y que fue golpeado, para que dijera que estaban en su posesión”. Durante la audiencia, Rojas estuvo esposado. Para la penalista, la detención y el proceso tienen muchas irregularidades, puesto que el que el periodista fue arrestado sin orden de aprehensión.
Indicó, además, que “la Constitución es muy clara en su artículo 44”, donde se señala:
“Ninguna persona puede ser arrestada o detenida sino en virtud de una orden judicial, a menos que sea sorprendida in fraganti. En este caso será llevada ante una autoridad judicial en un tiempo no mayor de cuarenta y ocho horas a partir del momento de la detención. Será juzgada en libertad, excepto por las razones determinadas por la ley y apreciadas por el juez o jueza en cada caso”.
Sin embargo, Rojas fue presentado 96 horas después de su detención.
Ante la ausencia de flagrancia, la abogada considera improcedente que su defendido permanezca privado de libertad, más aún cuando no existía una orden de aprehensión. Además señaló, que el tribunal se basa en los testimonios de funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), para mantenerlo detenido. “Lo dicho por un policía no es suficiente para mantenerlo preso”, agregó.

Información. @efectococuyo

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