Quince de cada 100 niños sufren de desnutrición aguda en el país, de acuerdo a un informe divulgado por Cáritas Venezuela que recoge los resultados del monitoreo de la situación nutricional en niños menores de cinco años.

La organización de la Iglesia católica ha tenido que disminuir en 50 por ciento sus programas de rescate en Venezuela, explicó su directora, Janeth Márquez, debido a que salvar a un niño desnutrido en la actualidad cuesta al menos 40 dólares. Hace cinco años esto era diferente, por lo que alcanzaron una cifra de hasta 80% de atención.

No descartan que el monto se pueda incrementar debido a otros problemas que se presentan en el país actualmente. Rescatar a un niño de la desnutrición representa el proceso de desparasitación y el consumo de un complemento alimentario que recibe por espacio de tres meses, durante el cual consume –en promedio- unos 20 frascos de suplemento especial, señalaron en una nota de prensa.
De igual manera les corresponde un aporte controlado de minerales y vitaminas, amén del hierro que, durante esa etapa, resulta particularmente indispensable. A la par del suministro de estos alimentos, se les brinda atención médica especializada cada semana, a fin de poder monitorear la evolución del niño.
Asimismo, alertaron que cuatro de cada 10 niños se ven en la necesidad de mendigar para poder alimentarse. Setenta y un por ciento de los hogares venezolanos reportó un “deterioro masivo de su alimentación”, por lo que advierten que desde que comenzó la crisis generalizada, al menos 6 de cada 10 familias “han incurrido en alguna forma de privación alimentaria”.
El análisis se realizó en varios estados del país, y aunque el nivel de emergencia fue de 14,5% de manera global, en el caso del estado Zulia la situación alcanzó 16%.  “En todos los estados donde se realiza diagnóstico y seguimiento, los niveles de desnutrición aguda moderada y severa superan el umbral de severidad que define una crisis, razón por la cual han intensificado la movilización y los pedidos de ayuda para brindar atención a un cada vez mayor número de afectados”, se lee en el informe de Cáritas.
Márquez indicó que aunque es posible la reincidencia de cuadros de desnutrición debido a la falta de educación y formación, así como a la ausencia de políticas de higiene o de acceso a servicios como agua potable en muchas comunidades, enfatizó que según la edad del niño, algunos daños son irreversibles.
“Ahora nos toca entregar no solo los complementos que van para el niño o niños desnutridos, sino para el resto de la familia, porque el hambre conduce a que las madres ‘repartan’ entre todos cuanto reciben. Hemos tomado medidas para atenderlos a todos, pero ello encarece el programa y dificulta el acceso”, finalizó.


Información. Caraota Digital 

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