Se dice que su nombre es Frida Sofía, que tiene 12 años, pero no hay papás que la busquen ni su nombre está en las listas de los niños del Colegio Enrique Rébsamen.
Desde el martes 19 de septiembre a las 13:14 está atrapada entre los escombros de donde estudiaba, tras el sismo de 7.1 en la escala de Richter que golpeó a México y que causó ya 251 muertes.
Frida es una de las sobrevivientes. Y su caso es la muestra de esperanza que el pueblo necesita para sortear el dolor de una tragedia que llega a 32 años de un terremoto más letal, de mayor potencia y que terminó en 1985 con la vida de alrededor de 10 mil personas.

La primera vez que la niña dio señales de vida fue ayer después de las 9:00 a.m. de México. Fue un sensor térmico el que la detectó. Después confirmaron que estaba allí con un escáner y con un perro entrenado, que recorrió la losa del piso. Una vez que la ubicaron con precisión, le acercaron una manguera con agua.
El uso de ese material, incluso desató discusiones entre rescatistas civiles y del gobierno, ya que los primeros consideraban que se estaban deteniendo las labores inecesariamente.
El operativo es complicado. Los socorristas escuchan su voz a oscuras a través de un hueco de apenas 45 centímetros. Uno de los hombres que trabaja en el lugar intentó acercarse pero no lo consiguió. Sí pudo hablar.

“Mija, ya vamos por ti, tranquila, no te desesperes, estás bien, ¿hay alguien más contigo?”, le dijo. “Tengo sed, estoy bien. No se tarde”, respondió Frida.

El inconveniente más grave es una losa entera que no puede demolerse porque se vendría abajo y que complica el trabajo. El grupo de rescatistas y personal de la Marina realiza ahora un esfuerzo quirúrgico para salvar a la niña.

La duda sobre el nombre de la niña crece, porque se confirmó que no aparece en listas oficiales del Colegio. ¿Quién es? ¿Lograrán rescatarla?
Información. El Diario

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