La ansiedad por ver a la mejor casta de superhéroes de DC Cómics bajó el viernes gracias al estreno de La Liga de la Justicia, el filme dirigido por Zack Snyder que intenta hacer contrapeso en la gran pantalla a la saga de Los Vengadores de Marvel.
Sobre Snyder ha recaído la responsabilidad de remontar una partida en la que Marvel lleva la delantera. El hombre de acero (2013) y Batman vs Superman: El origen de la justicia (2016) han sido los dos intentos recientes a cargo del cineasta para alcanzar estos objetivos. Sin embargo, ambas películas resultaron agridulces en lo que respecta a la aceptación del público.
Este año DC Cómics se anotó un punto con Mujer Maravilla, dirigida por Patty Jenkins y protagonizada por Gal Gadot, que incrementó las expectativas sobre lo que pudiera venir desde estudio, especialmente con La Liga de la Justicia, que reuniría a los emblemáticos del mundo del cómic de la casa DC.
En esta historia el mundo todavía no supera la muerte de Superman, mientras en el ambiente domina la creencia de que la era de los superhéroes quedó en el pasado.
Sin embargo, hay una amenaza que pocos conocen. Ante el peligro que corre la humanidad, Bruce Wayne (Ben Affleck) y Diana Prince (Gal Gadot), emprenden la búsqueda de otros semejantes que puedan formar parte de un frente para combatir el inminente ataque de otros mundos.
Mientras llevan a cabo esa tarea, se enteran de la existencia de Flash (Ezra Miller), Aquaman (Jason Momoa) y Cyborg (Ray Fisher).
Todo el planteamiento del filme luce prometedor, pues se reuniría en una sola historia en la gran pantalla historias que ya han pasado por el cómic y la televisión, ésta ultima quizá la más conocida.
Ahora bien, para tal reunión de personajes con tantos y diversos poderes, merece un villano que esté a la altura de un conflicto que pinta con dimensiones inimaginables. Pero no, la contraparte resulta ser una figura causante de un rifirrafe en una trama en la que los problemas se resuelven afanosamente, sin mayor ahínco en causas y efectos, en un mundo en el que Superman (Henry Cavill) es sacralizado, cual caudillo que necesita acciones que evocan famosas y cercanas exhumaciones. Todo ocurre a los trancazos.
La liga de la justicia acierta en varios de los personajes del elenco. Batman luce cada vez más líder de este grupo iluminado en poderes. La llave que forma con Mujer Maravilla en la titánica labor de congregar a superhéroes también es atinada por la química que en ambos surge y convence.
Flash aligera la carga que pretende ser solemne en el filme, aunque sin dudas subraya la intención de emular el humor que Marvel ha explotado aún más desde el estreno de Deadpool, cuya impronta parece permear toda historia de este tipo de películas. Las escenas con Flash son además otro de los atractivos de esta obra; la puesta en escena de acción lenta en la que se detalla lo que se supone ocurre en sus veloces movimientos.

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