Ejerce como doctora en Montevideo pero dice que ganar esta competencia "ha sido uno de los momentos más felices de su vida. La venezolana cerró su prueba final con una mousse de maracuyá con crocante de chocolate de postre
MasterChef cerró la madrugada de este martes su segunda temporada y coronó a la venezolana María Gracia Sosa como ganadora, y sucesora de Nilson Viazzo, el policía floridense que con su carisma y sus condiciones se quedó con el premio en el primer ciclo.
"Estoy emocionada, estoy sorprendida. Esto es algo que si bien puse todo de mí y me lo tomé muy en serio desde el día uno, tampoco me esperaba llegar a tanto. Creo que es de los momentos más felices de mi vida, sino es el más. No puedo creer todo esto, es como que estoy viviendo un sueño", dijo María Gracia Sosa a El País a pocos minutos de haberse consagrado como la segunda ganadora deMasterChef Uruguay.

La competencia inició con una prueba compleja, inspirada en la cocina del Celler de Can Roca, el prestigioso restaurant español donde la ganadora tomará clases intensivas. A Magdalena de los Santos le tocó cocinar con el concepto aire y el método confitado; a María Gracia Sosa con el mar y lo frito como condiciones, y a Luciana Dangelo con la tierra y el vapor como únicos requisitos. El resto quedó librado a la imaginación, lo que en instancias decisivas puede ser un gran aliado o todo un problema.
Más de una hora después y con dos preparaciones bien diferentes hechas por cada una, el jurado decidió que María Gracia y Luciana se metieran en la final, y que Magdalena dijera adiós en la penúltima instancia.

Fue para ambas la final soñada, porque como demostraron a lo largo de la competencia, la amistad que las unió fuera de pantalla fue casi tan intensa como la competencia que generaron en la cocina. De hecho, después de derramar las primeras lágrimas de la emisión al recibir las casacas blancas con sus nombres bordados en rojo, las dos reconocieron que sin el empuje de la otra, no hubieran llegado hasta esta instancia definitoria.
A eso se le sumó el hecho de que, para el público, eran dos candidatas fuertes no sólo por sus condiciones culinarias, sino también por sus historias de vida. María Gracia, por su lado, dejó su Venezuela natal a causa de la crisis y buscó refugio en Uruguay, donde ejerce como doctora; mientras que Luciana, tallerista en el INAU, se fue perfilando como gran candidata gracias al impulso de sus propios compañeros que, debido a que quedó a un paso de conseguir un lugar en la temporada anterior y que anteriormente tuvo cáncer, la tomaron como ejemplo de lucha.

El menú ganador
Los platos finales de Luciana y María Gracia, las dos finalistas, tenían un solo requisito: debían presentar un menú de tres pasos: entrada, plato principal y postre. En la entrada, Luciana presentó ajo blanco con uvas, mientras que María Gracia prefirió sorprender al jurado con un tataki de lomo.
Para el plato principal, Luciana preparó fagotini de seso y espinaca, que fue especialmente elogiado por Sergio Puglia. María Gracia, por su parte, presentó chivo al coco, un plato difícil que fue, según el jurado, correcto.
El postre de Luciana se basó en una deconstrucción de cannoli, un plato calificado como arriesgado, pero "estupendamente bien hecho", según Puglia. "En este postre está Nápoles, esta Uruguay y está la excelencia", agregó el cocinero uruguayo.
María Gracia eligió para el final una mousse de maracuyá con crocante de chocolate. "Es un postre muy fino, muy delicado. Muy bueno", destacó Lucía Soria.

Para resolver el ganador, el jurado calificó cada plato con un puntaje por separado. Cada uno de los platos fue evaluado bajo diferentes aspectos, como su calidad o su presencia.

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