Lionel Messi no pudo tolerar la goleada 6-1 de España sobre Argentina. No pudo jugar pero asistió y observó el duelo desde un palco del Estadio Wanda Metropolitano.

En el palco, sufrió cada minuto al no poder bajar al terreno de juego y ayudar a sus compañeros. Las cámaras se enfocaron en él, grabando la molestia e incomodidad del astro argentino. En varias ocasiones, lo captaron con la cabeza agachada y evidentemente decepcionado por cómo se estaba desarrollando el encuentro.
La gota que derramó el vaso fue el sexto gol de Isco, que ponía 6-1 el marcador entre la Roja y los albicelestes, provocando que Messi se levantara de las gradas y decidiera irse a los vestidores antes de finalizar el juego.

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